alteraciones

colibri firmado

Existen oficialmente reconocidas cinco especies de colibrí. Sus excepcionales características morfológicas, alimenticias, de vuelo, etc. han determinado que sea un ave emblemática en muchos países, objeto de numerosos estudios y reportajes. Soy ornitólogo aficionado y recientemente tuve acceso al trabajo de Marco Buendía Wallaicz (probablemente el máximo experto mundial) sobre dos de dichas especies en quince años de estudio. Entre la ingente información allí volcada encontré esto: “hemos identificado dos alteraciones conductuales que afectan cada tres o cuatro generaciones a un solo individuo de cada población. Ambas están relacionadas con hábitos alimenticios. El primero de estos desordenes lo hemos denominado Prohodna (*): En esta rareza los colibríes han sustituido como fuente de alimento el néctar de las flores por el líquido ocular de algunos animales. En la ciudad de Bagua Grande pudimos entrevistar incluso a una persona que asegura haber sido cegado de un ojo por un ave pequeña. La segunda anomalía detectada, con similar cadencia a la anterior, la hemos denominado anomalía romántica: un colibrí adulto seleccionaba un único ejemplar de flor como fuente exclusiva de alimento. El colibrí condicionaba por tanto su vida a la duración (un mes en el mejor de los casos) de dicha flor.”

Hasta la fecha se desconoce el origen de esas horribles o bellas alteraciones.

(*) Nota: Prohodna es la cueva de Bulgaria (El Doctor Marco es de ascendencia Búlgara) donde se encuentran los ojos de dios, una bella curiosidad geológica.

uszaj

El Uszaj (en original uusshzhaij) fue la bebida más exclusiva en el mundo antiguo. De origen mongol requería el ordeño de machos de yaks adulto alimentados durante cinco años con una dieta limitada a una secreta mezcla de pasto natural, amapola blanca y cebada muji de seis granos por espiga. Las bajas y estables temperaturas esteparias permitían una lenta fermentación del caldo que se prolongaba exactamente cinco lunas. Su degradación era sencilla y no existían métodos adecuados para su conservación por lo que no podía consumirse más allá de unas pocas horas desde la finalización de todo el proceso.

Solo le estaba permitido a la alta jerarquía tártara. Al margen de todas las propiedades místicas que se le atribuían, se dice que no ha existido jamás una droga equiparable en cuanto a duración (semanas) y efecto.

La cruz: debido a potentísimas toxinas acumulativas solo podría ser ingerido dos veces. La tercera provocaba indefectiblemente la muerte.

En 1956, cuando el último (la tradición oral habla de decenas) aristócrata kazajo consumió voluntariamente su tercer y último vaso, el gobierno de Ulán Bator prohibió su producción, comercialización y tenencia.

En 2014 la policía de fronteras qatarí interceptó un estuche de madera con dos botellas de 50 ml. La estimación oficial de su precio en el mercado fue de doce millones de dólares.

mancha firmada

músico

Hace apenas veinte años de los primeros injertos plenamente funcionales de miembros humanos procedentes de “granjas biónicas”. Como era previsible, fue el mundo del deporte el que quebró las barreras morales y aprovechó las posibilidades abiertas. Hoy es el musical. Hariro Sei, soprano, doce cuerdas vocales. Durban Masik, pianista, tres brazos (el tercero con siete dedos). Y, por supuesto, el fenómeno mediático Leandro Zimmerman. Su batalla en los quirófanos es equiparable a la legal en el tribunal bioético. Esta noche actúa, sólo, en el Madison Square Garden, en el concierto con las butacas más caras jamás organizado. El fiscal jefe de New York consiguió in extremis frenar, por lesivas para la infancia, la difusión publicitaria de imágenes de cuello hacia abajo del artista.

musico firmado

soledad

En 1989 en el estrecho de Puget, la US Navy detectó una señal acústica submarina inusual. En años sucesivos (descatalogado ya como secreto militar) fue reconocida nuevamente en diversos puntos del océano Pacífico siguiendo las pautas migratorias de algunas especies de ballenas. La singularidad residía en que este objeto emitía en una frecuencia de 52 hercios, muy alejada de aquellas perceptibles por los cetáceos. Expertos oceanógrafos redujeron la explicación a dos posibilidades: o se trataba del único representante de una especie desconocida de ballena o de un individuo con una malformación que le impedía producir sonidos en la frecuencia “correcta”. En ambos supuestos el ejemplar sería incapaz de comunicarse con otros congéneres. En la práctica, en la inmensidad del océano, esto supone la más absoluta soledad.

Hoy, veintiséis años después del primer contacto, se siguen recibiendo, puntuales, sus llamadas de 52 Hz.

ballena 52 hz firmado